Adán Kut en Focus Barber Studio

Historia

Empecé cortando
por 3 euros.

En la habitación de mi hermano, con la silla de la cocina y sin espejo. Te lo cuento yo.

Retrato de Adán Kut
0116 años

Dejé los estudios sin un plan.

En mi familia no había barberos. No conocía a ninguno. No tenía nada que ver con el oficio, ni lo buscaba.

No me gustaba estudiar, discutía mucho con mis padres, no sabía qué hacer con mi vida.

Adán
Herramientas de barbería sobre la mesa
02Mérida

Mi madre me apuntó. Yo me escapaba.

Un curso básico en Extremadura, maniquíes de plástico y una máquina que había por casa. No sabía ni coger la tijera.

Los primeros días yo me escapaba del curso, mi madre me pillaba, me volvía a llevar.

Adán
15 €lo que valía aquella máquina
Detalle de un corte de pelo
03La habitación

La silla de la cocina, sin espejo.

Cortaba en el cuarto de mi hermano cuando no estaba. Mis amigos se reían de mí por haber dejado el instituto para esto. Yo también me reía.

Cogía la silla de la cocina, la ponía en la habitación de mi hermano y sin espejo ni nada empezaba a cortarle el pelo. Y como quedase, quedó.

Adán
Detalle del acabado de un corte
04El primer cobro

Tres euros.

Cortaba gratis a todo el que subiera, hasta que a un amigo se le ocurrió pagarme. Con eso me compré un peine mejor y una navaja que no se deshiciera.

Pasar de cero a algo era importante.

Adán
3 → 6 €lo máximo que llegué a cobrar en el pueblo
Adán trabajando un corte
05Los vecinos

El ascensor no paraba.

Cada media hora subía alguien a un tercero. Mi padre acabó discutiendo con la comunidad y pagando de más la luz. Y después me colgó un espejo con unos clavos, para que la gente por fin pudiera verse.

Fachada de Focus Barber Studio en Chamberí
06Madrid

Me fui para no quedarme cómodo.

Con los cuatro ahorros que tenía y la ayuda de mis padres. Viví mal, con 18 años, en una casa donde me trataban peor. Aguanté los tres años que hizo falta.

Sabía que todo ese esfuerzo iba a acabar en algo bueno.

Adán
Interior de Focus Barber Studio
07Focus

Una barbería, no una cadena.

De la barbería del centro donde aprendí a llevar un negocio salí con una idea clara: la experiencia empieza antes de que el cliente cruce la puerta.

El cliente viene y vive la experiencia desde casi antes de entrar por la puerta hasta que se va.

Adán
Pedir asesoramiento

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Aquella silla
todavía está aquí.

“La tengo abajo guardada como una reliquia, como un tesoro, porque es donde yo empecé a cortar el pelo.”

Adán, sobre la silla con la que empezó

Desde el 8 de abril de 2019. El sitio cambió. La forma de trabajar, no.